La nueva familia lo recibió hace 44 años y, a pesar de la distancia y el tiempo, la relación nunca se cortó. Por eso, para el médico Carlos Rodríguez el calificativo que les cabe a los Bovet cambió hace ya mucho tiempo de "nueva" a su "otra" familia. Ellos lo cobijaron cuando, a los 18 años, realizó un viaje de intercambio cultural a Estados Unidos. Ahora, una de sus hermanas estadounidenses vino junto a su esposo a Tucumán a visitarlo y se convirtió en el ejemplo que demuestra que los lazos que se generan por medio de estos programas trasciende los kilómetros y el paso de los años.

Cultivar la relación

Rodríguez, de 62 años, realizó su viaje mientras estaba en la secundaria. Desde entonces viene cultivado una relación muy estrecha con quienes fueron sus padres y hermanos en el exterior. LA GACETA compartió con el médico y su esposa, Elena Conejos, el encuentro que mantuvo con Judith Bovet, quien llegó a la provincia acompañada por Keith Egnor, su marido.

"Lo curioso es que tanto para mí como para Judith, los viajes de intercambio se han convertido en un interés común; nuestros hijos, incluso, han heredado la costumbre de priorizar el intercambio como una experiencia de vida", confiesa Rodríguez.

"Fue y es un modo de conocer el mundo, su gente, sus costumbres y creencias, incluso tomar conciencia de cómo se vive más allá de las fronteras del propio país. Este tipo de relaciones se construyen entre la gente y por eso son importantes", añadió Judith en un español entendible.

Familia becaria

El médico no pudo disimular su emoción cuando advirtió que este tipo de experiencias trasciende el simple agradecimiento a quienes brindan alojamiento y contención a los miles de jóvenes que recorren el mundo en busca de nuevas experiencias. Su esposa también es una ex becaria. Y sus tres hijos tomaron becas que los llevaron a diversos destinos: uno de ellos fue a Alemania; el otro, a Nueva Zelanda, y el más chico, a Australia. "Somos ya una familia ampliada, porque cada uno heredó padres y hermanos nuevos", afirmó con orgullo.

Destinos

En 2010, 180 estudiantes argentinos y uruguayos participaron de programas de intercambio cultural por medio de la agencia American Field Service (AFS). Los destinos más elegidos por los argentinos son Alemania, Estados Unidos y Nueva Zelanda. La cifra se duplica en el caso de los que eligen a Argentina como destino. "Este año, el país recibió a unos 400 estudiantes provenientes de 35 países; la mayoría llegó de Alemania, de Estados Unidos y de Italia", explicó la coordinadora de Prensa de AFS, Paula Magaldi.

A nivel mundial, el Rotary Club tiene programas de intercambio desde 1920. Actualmente, la organización realiza unos 8.000 intercambios anuales en todo el mundo entre jóvenes de 15 a 18 años. La responsable del programa, Ester Arregui, explicó que existen viajes de corta duración (seis semanas) para conocer otras culturas y afianzar idiomas, y otros que incluyen un año escolar.

En 2010 el Rotary envió a unos 30 chicos argentinos a Alemania, Estados Unidos, Canadá, Bélgica, Noruega, Dinamarca y Francia. "El programa tiene como objetivo cumplir el sueño de los jóvenes y promover lazos de fraternidad y comprensión entre los pueblos de origen y destino.

"Lo que hace el club es ocuparse de la contención afectiva y familiar de los viajeros", aclaró la coordinadora. Los chicos que se insertan en comunidades extranjeras tienen que realizar, a su vez, una especie de contraprestación por medio de la realización de actividades programadas por los clubes de destino: pintar una escuela, acondicionar un paseo público o hacer diferentes tareas para recaudar fondos con el objetivo de mantener le programa rotario. Los costos corren por cuenta de cada estudiante y el programa no es exclusivo para rotarios, sino que está abierto a la comunidad.